Recuperamos las reflexiones después de casi un año. Qué ha ocurrido en la elecciones al Parlamento Vasco del uno de marzo. La izquierda transformadora, federal y solidaria cómo ha quedado. Pues más bien maltrecha. hablamos de EB-B. Tiempo habrá de ir avanzando análisis. Va un adelanto. En primer lugar cuando alguien se presenta se juzga primero su balance y después sus intenciones (programa y otras cosas). Balance de paso por el gobierno, positivo, lo reconocen hasta los adversarios. Logicamente no lo van diciendo por ahí. la ciudadanía vasca tiene una sere de leyes (servicios sociales, suelo y urbanismo, cooperación al desarrollo, parejas de hecho y algunas más) que hacen que Euskadi sea una sociedad mejor. pero la realidad es que esto no ha sido suficiente para ya no ser premiado si no no ser castigado con la perdida de votos y escaños parlamentarios. Segunda cuestión: el programa. Se ha puesto el acento en lo que importa, la crisis y el empleo. Se ha elaborado un plan preciso y cuantificado para hacerle frente y el programa general es bueno. ¿por qué no ha sido sufiente?.
En el momento presente a estas dos bazas le faltaba una muy importante que a la que no se ha dado respuesta porque igual no se le podía dar respuesta y era definitiva: ¿con qué propuesta de gobierno se iba a intentar llevar a cabo el programa?.
Se ha criticado el modelo que representan PP, PNV y PSE, por ser similar, neoliberal, aunque justo es decirlo, en diferentes grados. Pero la ciudadanía ha pensado, si se ha gobernado con el PNV, ¿cómo se entiende?. Pero mucho más allá de esta contradicción estaba la falta de sintonía con una gran parte de la base social que estab harta ya de las iniciativas soberanistas del lehendakari y además esa parte de los votantes venía siendo especilamente castigada por politicas del gobierno, en concreto en el ámbito laboral y en los ambitos educativo y sanitario. Sin contar el hartazgo con el monopolio del poder durante treinta años seguidos.
Se ha dejado de ver a EB-B como una fuerza transversal en los temas de convioviencia y normalización y de izquierdas en los temas que importan. Si en el 2001 se estuvo en el lugar adecuado ante el tandem Redondo-Nayor Oreja, tras el primer plan Ibarrtetxe (2003) y el impulso unilateral a la consulta si se podía hablar de politica frentista para una gran parte de la sociedad y del electorado de Ezker Batua-Berdeak, era lo que procedía del gobierno tripartito.
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