Está revuelta la enseñanza vasca. Cuando no es el curriculum, es el euskera, que es consecuencia de lo anterior, o es el problema de la renovación de los directores de los centros públicos y últimamente la finaciación de las enseñanzas privadas, incluidas las ikastolas que no quisieron hacerse públicas en su día. Lo que es significativo es que los sindicatos autocalificados "de clase", en primer lugar, los nacionalistas, aprovechan la posición privatizadora del Consejero Tontxu Campos de EA, socialdemócratas dicen que son (!), para inmediatamente pedir la homologación salarial y de condiciones laborales de los profesores de las enseñanzas privadas.
Es lógico que un sindicato de trabajadores de la enseñanza reclame que todos los profesionales tengan las mejores condiciones laborales y que por tanto miren hacia alrededor y pidan lo que más les favorece. En este caso el profesorado de la enseñanza pública. El problema está en que se supone que un sindicato se llama de clase por su objetivo de sociedad igualitaria, por superar las discriminaciones, por la igualdad de oportunidades. Por eso el tema educativo no puede limitarse a un tema de homologación. Como mínimo habría que tener en cuenta al conjunto del sistema educativo antes de pedir dinero público de forma indiscriminada para mejoras salariales.
Un sindicato de clase tiene que defender como modelo, necesariamente la escuela pública, que es la que garantiza la igualdad, la pluralidad, la participación sin ninguna otra consideración. Por eso el sistema educativo, antes de dar dinero a los centros privados, sean religiosos, laicos o ikastolas, debe ver cual son las necesidades, cuales puede cubrir la enseñanza pública y cuales es necesario concertar porque la pública no llega, y con todo esto, establecer una misma oferta de matriculación donde el alumnado se asigna fundamentalmente por ubicacion geográfica. El resto de la enseñanza privada es problema de mercado y las condiciones laborales de negociación colectiva y no de subvenciones públicas.
Por todo ello reclamar dinero público, sin ninguna consideración adicional, supone incrementar la segragación social en la escuela que ya está bastante acentuada en Eskadi y por tanto es perfectamente reaccionario. Aquí no estamos hablando de libre competencia en un supuesto mercado educativo. Esto sí es neoliberalismo del peor estilo que tanto critican los que ahora se apuntan a homologar incondicionalmente.
martes, 20 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
la libertad sindical en peligro
Las recientes actuaciones del Servicio Vasco y de la Comisión Nacional, ambos, de la Competencia sobre distintas intervenciones sindicales, una en Euskadi, la otra en Madrid, son signos evidentes de amenaza de una de las libertades fundamentales de un sistema democrático como es la libertad sindical.La referencia en ambos casos al la defensa del libre comercio frente a la acción de los sindicatos supone un retroceso de cien años al recordarnos la legislación americana de principios del siglo veinte donde trataron de recortar gravemente la acción sindical mediante la legislación antitrust al considerar que la regulación de las condiciones laborales en un sector atentaba contra el libre comercio. El capitalismo americano consideraba que la libre empresa estaba encima de otras consideraciones como por ejemplo unos empleos dignos regulados por la acción de los sindicatos.Considerar que la presión sindical para que los festivos sean días de descanso para el máximo número de trabajadores, atenta contra la libre competencia es incalificable. Sus defensores son unos neoliberales reaccionarios, lo que viene a ser una redundancia. En este sentido, son clarificadoras las posiciones de los partidos políticos en el Parlamento Vasco. El PNV y el PP, coherentes. El uno es quien controla el organismo denunciante y el otro solo tiene que seguir la estela de Esperanza Aguirre que tiene previsto abrir todos los domingos y festivos del año. EA, una de cal y otra de arena. Ezker Batua y EHAK mantienen el tipo y se oponen. Lo clarificador ha sido el PSE, que sale en defensa de los consumidores por tanto está por encima de las condiciones de vida de los trabajadores, incluidos los del comercio. ¿Qué les han dado o a qué se han comprometido, las grandes superficies y los ayuntamientos socialistas afectados? ¿O es que han decidido manifestarse tal como lo piensan, es decir neoliberalismo con guante de terciopelo? Al fin y al cabo es el PSOE quien controla la Comisión Nacional de la Competencia que también está en la misma cruzada. Estamos ante la aplicación de los tratados europeos, incluida la directiva Bolkestein y las sentencias del Tribunal Europeo.¡Defendámonos antes de que sea tarde!M
miércoles, 14 de mayo de 2008
La izquierda de la izquierda
Analistas nos dicen que el capitalismo está en crisis y sí lo parece, pero mientras tanto la realidad es que sus víctimas, los trabajadores y clases populares (con perdón) siguen viendo degradadas sus condiciones de vida. La estabilidad de los contratos no avanza, los salarios tampoco, los derechos laborales no están en muy buen estado de salud.
Con este panorama quienes se reclaman defensores de los antedichos no parece que esten en mejor estado de salud política que ese capitalismo en crisis. Los socialdemocrátas ha decidido hacerse liberales con algo de alma social. La izquierda transformadora, la izquierda de la izquierda, la izquierda revolucionaria, se atreven a llamarla algunos (el papel lo aguanta todo), anda en crisis, al menos en Italia y en España. Parece que en Alemania, por el contrario no les va tan mal.
Está claro que antes de que nos encontremos discutiendo en Europa sobre nuestros Obama o Clinton frente a Mac Cain, que todo apunta para ahí, igual hay que darse una pensada sobre cuales son los elementos con los que articular todos esos sectores sociales que consideran que los social-democratas-liberales van a dejar las cosas como están solo que con maneras más amables.
La primera cuestión es si pueden convivir sectores antisistema que prácticamente no le ven utilidad, más allá de hacer de altavoces, a la presencia institucional, con otros que lo consideran importante, con variantes, superinsitucional, aunque no lo reconozcan, y mitad y mitad.
Con este panorama quienes se reclaman defensores de los antedichos no parece que esten en mejor estado de salud política que ese capitalismo en crisis. Los socialdemocrátas ha decidido hacerse liberales con algo de alma social. La izquierda transformadora, la izquierda de la izquierda, la izquierda revolucionaria, se atreven a llamarla algunos (el papel lo aguanta todo), anda en crisis, al menos en Italia y en España. Parece que en Alemania, por el contrario no les va tan mal.
Está claro que antes de que nos encontremos discutiendo en Europa sobre nuestros Obama o Clinton frente a Mac Cain, que todo apunta para ahí, igual hay que darse una pensada sobre cuales son los elementos con los que articular todos esos sectores sociales que consideran que los social-democratas-liberales van a dejar las cosas como están solo que con maneras más amables.
La primera cuestión es si pueden convivir sectores antisistema que prácticamente no le ven utilidad, más allá de hacer de altavoces, a la presencia institucional, con otros que lo consideran importante, con variantes, superinsitucional, aunque no lo reconozcan, y mitad y mitad.
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