Analistas nos dicen que el capitalismo está en crisis y sí lo parece, pero mientras tanto la realidad es que sus víctimas, los trabajadores y clases populares (con perdón) siguen viendo degradadas sus condiciones de vida. La estabilidad de los contratos no avanza, los salarios tampoco, los derechos laborales no están en muy buen estado de salud.
Con este panorama quienes se reclaman defensores de los antedichos no parece que esten en mejor estado de salud política que ese capitalismo en crisis. Los socialdemocrátas ha decidido hacerse liberales con algo de alma social. La izquierda transformadora, la izquierda de la izquierda, la izquierda revolucionaria, se atreven a llamarla algunos (el papel lo aguanta todo), anda en crisis, al menos en Italia y en España. Parece que en Alemania, por el contrario no les va tan mal.
Está claro que antes de que nos encontremos discutiendo en Europa sobre nuestros Obama o Clinton frente a Mac Cain, que todo apunta para ahí, igual hay que darse una pensada sobre cuales son los elementos con los que articular todos esos sectores sociales que consideran que los social-democratas-liberales van a dejar las cosas como están solo que con maneras más amables.
La primera cuestión es si pueden convivir sectores antisistema que prácticamente no le ven utilidad, más allá de hacer de altavoces, a la presencia institucional, con otros que lo consideran importante, con variantes, superinsitucional, aunque no lo reconozcan, y mitad y mitad.
Con este panorama quienes se reclaman defensores de los antedichos no parece que esten en mejor estado de salud política que ese capitalismo en crisis. Los socialdemocrátas ha decidido hacerse liberales con algo de alma social. La izquierda transformadora, la izquierda de la izquierda, la izquierda revolucionaria, se atreven a llamarla algunos (el papel lo aguanta todo), anda en crisis, al menos en Italia y en España. Parece que en Alemania, por el contrario no les va tan mal.
Está claro que antes de que nos encontremos discutiendo en Europa sobre nuestros Obama o Clinton frente a Mac Cain, que todo apunta para ahí, igual hay que darse una pensada sobre cuales son los elementos con los que articular todos esos sectores sociales que consideran que los social-democratas-liberales van a dejar las cosas como están solo que con maneras más amables.
La primera cuestión es si pueden convivir sectores antisistema que prácticamente no le ven utilidad, más allá de hacer de altavoces, a la presencia institucional, con otros que lo consideran importante, con variantes, superinsitucional, aunque no lo reconozcan, y mitad y mitad.
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